TU MANDALA INTERIOR
En ocasiones, nuestra vida puede parecer un caos y nos hace sentir que hemos perdido el equilibrio y la perspectiva. Pero no nos damos cuenta que tan sólo es un proceso de aprendizaje. A través de la Arteterapia, podemos aprender a lidiar con nuestras emociones y saber canalizarlas de tal modo que podamos reconocer, aceptar y sanar dicha emoción.
Por esta razón, el hecho de descubrir tu mandala interior y conseguir plasmarlo en un objeto físico a través de la Arteterapia es una actividad que te brinda el espacio y el tiempo que tanto necesitas para reflejar y buscar el equilibrio y el autoconocimiento de ti mismo. De este modo, a través de su Ser Interior, desde tu corazón, integrarás el mandala que te ha sido concedido como herramienta para el encuentro de tu calma y paz interior.
A través de la Arteterapia crearás una herramienta que te ayudará a encontrar la serenidad que necesitas cuando buscas volver a "mirarte dentro", conectar con tu interior y dar respuesta a tus inquietudes.
Por otro lado, esta actividad también te permite analizar aquellos elementos de tu vida que en momentos concretos consideras un problema, que los identifiques de manera concreta e intentes descubrir soluciones efectivas.
Cuando utilizamos el Mandala como herramienta para canalizar emociones negativas que nos inquietan, lo que hacemos es transmutar esas emociones en energías de luz y amor, calmando nuestra mente y nuestro corazón para permitirnos ver desde otra perspectiva o punto de vista.
Por ello es un símbolo ancestral cargado de energía, simbolismo y espiritualidad.
La palabra "Mandala" es de origen Sánscrito y etimológicamente proviene de "manda" que significa "esencia, y "la" que significa "recipiente", que traducido sería "lo que contiene la esencia", "el recipiente de la esencia". El Mandala es un pensamiento contenido dentro de un círculo y expresado por medio de imágenes organizadas alrededor de un punto central, pudiendo ser muy complejo o muy sencillo y natural. Esta presente desde siempre en todas las culturas, sintetizando la estructura de la vida de forma simbólica, remitiéndonos a lo esencial y permitiéndonos conectar con nuestro Ser Interior y tomar conciencia de nosotros mismos. Por eso contemplar, pintar, dibujar, caminar o danzar mandalas nos ayuda a manifestar nuestra creatividad, reconectarnos con nosotros mismos y armonizarnos.
Fue Carl G. Jung, quién encontró que también tenían un significado especial para los occidentales, e introdujo la idea del mandala a la psicología moderna. Su descubrimiento fue producto de su propia búsqueda interior. A los 38 años había abandonado una cátedra universitaria porque le resultaba rutinaria, y se dedicó a explorar su vida interior, comenzando a llevar un diario con sus sueños, pensamientos y dibujos. Cada mañana esbozaba en su diario diseños circulares, siguiendo simplemente un impulso interior de hacer dichos dibujos. Observó entonces que estos dibujos cambiaban como reflejo de su estado de ánimo de acuerdo con los sucesos que le acontecían, pudiendo observar su transformación psíquica diaria a través de ellos. Así fue como estudió los mandalas y los asoció con “sí mismo” o “self”, el centro de la personalidad total y sugirió que el mandala evidencia la necesidad natural de vivir a fondo nuestro potencial.
La Arteterapia nos ayuda tanto a pintarlas como a contemplarlas e integrarlas al final del proceso creativo ya que generan un estado de equilibrio mental que rápidamente se extiende a otros de nuestros estadios, como el espiritual y emocional. En ellas se encuentra un profundo nivel de conexión entre lo Divino y el hombre a través de la espiritualidad.
El Amor, mejor con color.



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